4 de octubre de 2011

El susurro de un nombre es absorvido por el silencio de la noche. 
Como un eco que recorría todo el cuarto en busca de una salida.
No entiendo muy bien lo que sucede. Talvés ya perdí la cabeza...
Trato de que el pesimismo no manche mi mente. No... no otra vez. 
Tengo dieciseis borradores, los que temo dar a luz. El porqué aun no me lo explico del todo. 
Derrepente volvía acá y queria escribir, pero todo se volvía un papel en blanco. 

No hay comentarios: